Se suele adjetivar como maestro a cualquier músico que tenga destreza con su instrumento. En el caso de Tony Levin, Markus Reuter y Pat Mastelotto, hay que tomarse el adjetivo lo más literalmente posible: el trío que da forma al super grupo de rock progresivo Stick Men dio cátedra durante dos horas en un show memorable en La Trastienda este miércoles.
Con el legado de King Crimson bajo el brazo de Levin (champan stick), y Mastelotto (batería), el grupo presentó los temas de su reciente álbum Brutal, repasó los clásicos de Crimson y desarrolló un extenso repertorio lleno de virtuosismo y experimentación, fusionando rock progresivo con la improvisación y la vanguardia sonora.
Los roles de bajo y guitarra se intercambian permanentemente. Las fronteras entre ritmos, armonías y melodías se hacen borrosas en el continuo tapping de ida y vuelta entre las 12 cuerdas del stick de Levin y las 10 de la touch guitar del alemán Markus Reuter, creador de su propio instrumento que excede los límites de la guitarra convencional.
Mastelotto completa el trío con su batería híbrida (acústica y electrónica), que le permite sumar loops, samples y texturas percusivas únicas.
Ambientaciones, electrónica, guiños hacia la música india, y hasta enseñarle al público a contar en los complejos compases impares de sus canciones. Todo cabe en el escenario de este grupo que además de talento derrochó simpatía y gran relación con su público.
Un show donde precisión matemática e improvisación libre convergen en la conexión única que logran sus músicos. Verdaderos maestros que enseñaron desde lo técnico y emocionaron sin necesidad de palabras.
Descubre más desde Photosniper
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.









