Una potencia imperial invasora de 80 mil soldados sitia a una pequeña población de tres mil habitantes hasta someterlos a la extinción por hambre y desesperación. Podrían ser las noticias internacionales o el eje argumental de Numancia, la tragedia teatral escrita por Miguel de Cervantes en 1585 y que se presenta en el Teatro San Martín hasta el 12 de abril.

Con versión y dirección de José Luis Alonso de Santos, la obra fue recientemente estrenada en los Teatros del Canal de Madrid y llega a Buenos Aires en el marco una iniciativa de cooperación cultural entre los gobiernos de ambas ciudades.

La Franja de Numancia

Numancia es un grito contra la falta de libertad, de ayer, de hoy y de siempre”, dice Alonso de Santos, figura fundamental del teatro español contemporáneo. “Contra la resignación y la humillación, y contra las tiranías que obligan a una vida de sufrimiento sin honor ni dignidad”.

Inspirada en hechos históricos sucedidos en una pequeña ciudad celtíbera, la tragedia de Numancia tiene dimensiones universales que reflejan, irremediablemente, muchos otros atropellos imperiales genocidios mucho más cercanos en el tiempo que se pueden seguir en tiempo real por los medios.

Allí está en escena la legión romana en la Hispania antigua, sin respetar treguas ni negociaciones. Con tácticas inhumanas y cobardes que en nada se parecen al pretendido heroísmo de quienes hoy juegan con sus colores y tipografías invocando fuerzas celestiales.

Con lenguaje poético, Cervantes cuenta en su obra uno de los acontecimientos históricos más impactantes de la antigüedad.

Aquella ciudad situada en lo que es hoy el actual municipio español de Garray, Soria, resistió durante más de una década los intentos del Imperio Romano por conquistarla. Sin embargo, el cerco liderado por Escipión Emiliano en el 133 a.C. marcó el trágico final de Numancia. Este evento histórico, cargado de heroísmo y sacrificio, forjó un mito que ha trascendido los siglos.

Domados

Domar a los soberbios. Al fin serán domados, como fieras salvajes que son. Inesperadamente, el lenguaje de opresión del siglo XVI puesto por Cervantes en voz de los romanos se mantiene vigente hoy en discursos oficiales y redes sociales y en la obra que nos llega desde Madrid.

También las imágenes de mártires muertos por ir a buscar comida como parte de las tácticas más brutales de limpieza étnica. El drama de aquella asediada península ibérica de la antigüedad resuena en este presente que repite cíclicamente las brutalidades del pasado.

El numeroso y talentoso elenco que le pone el cuerpo a esta tragedia épica está encabezado por Arturo Querejeta, junto a Javier Lara, Jacobo Dicenta, Pepa Pedroche, Karmele Aranburu, Manuel Navarro, Carlos Lorenzo, Jesús Calvo, David Soto Giganto, Ania Hernández, Jimmy Castro, José Fernández, Carmen del Valle, Esther del Cura, Carlos Manrique, Pepe Sevilla, Alberto Conde, Guillermo Calero y Esther Berzal.

La duración aproximada es de 110 minutos y las entradas están a la venta en www.complejoteatral.gob.ar.


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