Con sus 40 millones de habitantes, Tokio es más que una ciudad. Con una combinación única de cantidad y calidad de servicios, la megalópolis japonesa es un mundo aparte donde el método se hace indispensable para navegar la locura de sus dimensiones urbanas.

Hasta el año pasado el área metropolitana de capital nipona la coronaba como la ciudad más poblada del mundo. Pero la grave crisis demográfica y caída de la natalidad que afecta estructuralmente a Japón finalmente le hizo perder ese lugar a manos de Jakarta (Indonesia, que está superando los 41 millones).

Pero Tokio no se detiene. Conocer y recorrer su monumental sistema de transportes, edificios y calles es una experiencia interminable e irrepetible. A prestar atención entonces. Paseando por la capital nipona uno seguramente estará siendo parte de un récord mundial sin siquiera darse cuenta.

Shinjuku: el mundo en una terminal

El equivalente a toda la población de países como Uruguay, Mongolia o Bosnia utilizó diariamente en el año 2018 la monstruosa terminal de Shinjuku, el nodo central del sistema de trenes y metro de Tokio.

En ese año, fueron 3.590.000 millones de pasajeros por día los que se adentraron en las infinitas combinaciones, escaleras mecánicas, pisos y plataformas que conforman un laberinto que ni los usuarios locales terminan por descifrar del todo.

La icónica compañía JR East (East Japan Railway Company) y sus dependencias tiene en funcionamiento un total de 52 plataformas conectadas por cinco estaciones diferentes, en niveles que van desde el subsuelo hasta la superficie.

Además de JR East, operan también los trenes de las compañías Keio Corporation y Odakyu Electric Railway; sumando en total 9 líneas ferroviarias.

A esto se suman 3 líneas de metro pertenecientes a los dos sistemas de transporte subterráneo de la ciudad: Tokyo Metro y Toei Subway (explicar cómo funcionan y combinan dos sistemas de metro superpuestos en la misma urbe es tema para otro momento).

Una vez arribado, comienza el gran desafío: encontrar la salida correcta para el destino o combinación que uno desea. La misión es cercana a lo imposible: son más de 200 las puertas de salida de la terminal, en una superficie que se extiende por más de 500 metros a la redonda.

El trayecto además está saturado de estímulos para todos los sentidos: toda una ciudad se concentra dentro de las combinaciones, con shoppings, negocios, locales de comida, souvenirs. El error es parte del viaje, hacer todo perfecto es imposible, y sólo queda disfrutar de la experiencia.

Shibuya: la relatividad del espacio urbano

No es un simple cruce peatonal: es un espacio de múltiples dimensiones que ni siquiera el mismísimo Escher hubiera podido diseñar.

Con sus cinco direcciones en simultáneo, el icónico cruce de Shibuya llega a estar atravesado por 3000 personas en simultáneo en sus horas pico.

Vamos a repetirlo por si acaso: tres mil personas en una sola luz verde de semáforo. El equivalente, por ejemplo, a la capacidad del Estadio Obras para sus partidos de básquet.

Las cinco esquinas que conectan esta zona nodal de Tokio unen la terminal de transporte homónima con calles peatonales que son el epicentro de la vida cultural y turística de la ciudad. Los influencers y tiktokers son epidemia, y nadie quiere perderse la foto inmerso en la marea peatonal.

Para quienes quieran apreciarlo desde arriba, el punto más alto es el rascacielos Shibuya Sky, con su mirador de 360º que ofrece la mejor panorámica del cruce, a 229 metros de altura.  Otra opción, divertida y económica, es recorrer los edificios lindantes en busca de las mejores vistas gratuitas que ofrecen restaurantes y negocios de la zona.

Gigantes en pantalla

Godzilla, Gundam, Pacman. Los mayores íconos de la cultura pop japonesa toman vida todas las noches en la proyección de mapping (cartográfica arquitectónica) más grande del mundo.

El espectáculo Tokyo Night & Light ilumina todas las noches el monumental Tokyo Metropolitan Government Building, con sus torres gemelas de 243 metros. A la emblemática obra del arquitecto Kenzo Tange también le corresponde su propio récord: es el edificio de gobierno municipal más alto del mundo.

Cuando cae el sol, su gigantesca fachada de 48 pisos se convierte en una pantalla de pura acción: Godzilla lo destruye, el Pacman juega entre sus laberintos, y los robots Mecha pelean en sus clásicos combates aéreos en una superficie de 13.904 metros cuadrados iluminada por 40 proyectores.

El espectáculo es gratuito y se puede ver desde la explanada de ingreso edificio, que además cuenta con un mirador al que se puede acceder también sin cargo. Recomendación: subir a última hora, tomar las fotos panorámicas del atardecer, y al bajar esperar unos 30 minutos para que comience la función.

Tokyo Skytree: la nueva señora de las alturas

Cuando se inauguró en 2012, los 634 metros de altura de la monumental Tokyo Skytree batieron dos récords. Primero, se erigió como la torre más alta de Japón, casi duplicando la longitud de la icónica y amada por todos Tokyo Tower (333 m).

La necesidad de semejante salto en altura fue tecnológica. Cuando la hermosa estructura de hierro del Parque Shiba de Minato fue inaugurada en 1957, estaba rodeada por casas bajas en una Tokio que se reconstruía luego de la completa devastación sufrida por los bombardeos aliados durante la Segunda Guerra Mundial.

Cinco décadas más tarde, la Tokyo Tower mira a los ojos a un distrito de rascacielos que la rodean y obstruyen la transmisión de las señales de radio y televisión. La megalópolis de rascacielos que se convirtió Tokio necesitaba entonces de una nueva torre que estuviera a la altura del trabajo a realizar.

Ubicada en el alejado distrito de Sumida, cruzando el río homónimo, es desde entonces la torre de televisión más alta del mundo, desplazando del primer lugar a la Canton Tower de Guangzhou (China, 602 m). Es además la tercer estructura más alta del mundo, detrás de la torres Merdeka 118 (Kuala Lumpur, 678 m) y Burj Khalifa (Dubai, 829 m).

Con su diseño neofuturista y su iluminación led, contrasta con la principal atracción turística de la zona cruzando el río: el templo Senso-ji, edificio religioso más antiguo de Tokio y uno de los sitios más visitados de todo Japón.

Un método para navegar los números

En Tokio se consiguen números astronómicos en récords de cantidad de personas que diariamente hacen lo que sea (desde el transporte a cruzar una calle o tomar sopa), pero lo que sorprende es cómo lo hacen: en silencio, orden y respeto.

Hay algo que el libro Guiness no puede cuantificar. La amabilidad, la consideración por el espacio público y las normas de convivencia urbana no escritas pero observadas como verdaderos mandamientos. En eso también Tokio es la número uno.


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