El Centro Cultural Recoleta se tiñó de dorado y llenó de topacios para honrar a un ícono del arte argentino. El jueves pasado, el Recoleta inauguró «Federico Klemm, iluminador de mitos», una exhibición que dedica sus tres salas más grandes a redescubrir cada una de las caras del extravagante artista plástico.
Galerista, diseñador, mecenas, conductor, coleccionista y performer; su personalidad multifacética fue lo que le valió a Federico Klemm (1942-2002) un lugar en el CCR en los 90 —de los primeros lugares donde expuso— y nuevamente ahora. La muestra fue realizada en coproducción con la Fundación KLEMM, curada por Federica Baeza, Guadalupe Chirotarrab y Santiago Villanueva.
“Iluminador de mitos” presenta un recorrido antológico a través de noventa piezas —abarcando apenas los últimos diez años de su carrera artística— que revisan tres núcleos de la obra del artista queer: el amor hacia su madre y ciertas figuras femeninas, la producción de fotomontajes con el mito de Sansón y Dalila y la representación del cuerpo masculino.

“Toda la exhibición está muy atravesada por un gran dramatismo y una teatralidad que era muy propia de las imágenes de Federico” explicó Guadalupe Chirotarrab, una de las curadoras invitadas. “Esa noción de obra de arte total en la que estaban involucrados no solo su performance, las escenografías, todas estas atmósferas, las vestimentas, la relación con diferentes íconos —tanto de toda la historia cultural como de la historia del arte—, la imaginería cristiana… y de esa manera él también articuló toda su relación con el deseo, con el cuerpo masculino”.
En la sala 7, “Banquete trágico” recompone la relación de Federico con su madre Rosa Marecek, así como su admiración por figuras de la escena argentina como Eva Duarte o Amalita Fortabat. En este espacio que, como menciona Maximiliano Tomas, director del CCR, se “tiñó de dorados, bermellones y violetas” se entremezclan la pasión del artista checoslovaco por la pintura, la ópera y lo escénico, exhibiendo cuadros, trajes e incluso joyas.
“Ansia congelada” en la sala 8 reinterpreta el mito bíblico de Sansón y Dalila, una historia de amor y traición plasmada en gigantografías de fotomontajes. Son de los últimos trabajos de Klemm, realizados entre 2001 y 2002 antes de su muerte. “Gran parte de las obras estaban montadas en un foam board y se deterioraron”, explicó la curadora Federica Baeza. “Hay algunas originales, pero hay una nueva puesta en escena en unos cubos de telgopor, que era un material siempre omnipresente dentro de Klemm, porque él transfiguraba los materiales, invertía los valores, hacía de lo berreta y lo estándar, un objeto de lo sublime”.

En la última sala, “Éxtasis de los telecristales” explora el deseo por los hombres, revisando técnicas como los fotomontajes pero llevándolos a nuevas dimensiones. En este espacio, Klemm crea su propia narrativa, presentando un mundo sacado de la ciencia ficción que invita a quienes los observan a que formen parte.
La muestra se puede visitar con entrada libre y gratuita para residentes y argentinos, de martes a viernes de 12 a 21 h, sábados, domingos y feriados de 11 a 21 h. Centro Cultural Recoleta, Junín 1930, CABA.
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