En el marco de la inauguración de la 50° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires se hizo un anuncio especial a pedido de Fito Páez, encargado de la apertura musical: el compromiso de organizar una gran donación de libros. En menos de dos meses se recolectaron más de 1100 ejemplares, aportados por 30 editoriales, que irán a la Biblioteca Popular de la localidad neuquina de Moquehue, un pueblo de 560 habitantes en el departamento de Aluminé.

“Estoy muy feliz de que haya un ámbito lleno de libros y con gente deseosa de leerlos”, expresó el músico rosarino al saber que no sólo se alcanzó el objetivo sino que se logró superar ampliamente la meta de esta convocatoria; estableciendo el récord de 2 libros por habitante para la localidad patagónica.

Al inicio de la inauguración de la edición 50 de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, Christian Rainone, presidente de la Fundación El libro, contó el origen de la iniciativa acordada con Fito Páez. “Uno de los grandes ídolos de la cultura, una persona generosa que me dijo sí cuando lo llamamos para inaugurar la Feria. Solo pidió una donación”, recordó Rainone.

Ubicado a unos 300 kilómetros de Neuquén capital, este pueblo de nuestra patagonia queda bastante aislado geográficamente durante el invierno y las oportunidades de acceder a libros son un verdadero desafío.

Fueron necesarios varios meses de trabajo para que la donación llegara a destino. Algunas tormentas de nieve e inundaciones bloquearon los accesos y demoraron la llegada de los libros a Moquehue. Pese a las dificultades, la Biblioteca recibió finalmente la donación.

Luján Álvarez, docente y voluntaria, es quien está al frente de la biblioteca local. Su relato es una historia de amor por los libros y de resistencia cultural: “Nuestra biblioteca estuvo a punto de ser cerrada porque no estaba el edificio en condiciones, había que hacer refacciones y junto con otro grupo de voluntarios jóvenes tomamos las riendas del asunto y empezamos a trabajar en lo que hacía falta. Desde ese momento se empezó a trabajar en conjunto también con los docentes de la Escuela 261 que siempre traen a los grupos de los niños a la biblioteca para jornadas de lecturas, para actividades como juegos y horas para compartir con las familias y el resto de la comunidad. Los niños también pueden llevar juegos de mesa y libros a sus casas para leer y compartir con toda la familia. Significa muchísimo el hecho de que hayan pensado en nosotros para donarnos toda esta enorme cantidad de libros y estamos más que agradecidos”.


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