El Centro Cultural Recoleta (CCR) inauguró el jueves pasado cuatro nuevas exposiciones que celebran a artistas consagrados, así como también dan espacio a otros contemporáneos emergentes. Las muestras incluyen una antología de trabajos de Federico Klemm (salas 7, 8 y 9), un homenaje a la artista visual Mireya Baglietto (sala 1), los proyectos de Laura Focarazzo (sala 4) y Belén Romero Gunset (sala 10), seleccionadas a través de la convocatoria anual del CCR, más un nuevo mural textil de Hernán César que se expone en planta baja.
Federico Klemm, iluminador de mitos

En colaboración con la Fundación KLEMM, el Centro Cultural Recoleta inauguró “Federico Klemm, iluminador de mitos”, una exhibición que dedica sus tres salas más grandes —las salas 7, 8 y 9— a redescubrir cada una de las caras del extravagante artista plástico.
Galerista, diseñador, mecenas, conductor, coleccionista y performer; su personalidad multifacética fue lo que le valió a Federico Klemm (1942-2002) un lugar en el CCR en los 90 —de los primeros lugares donde expuso— y nuevamente ahora. La muestra curada por Federica Baeza, Guadalupe Chirotarrab y Santiago Villanueva presenta un recorrido antológico a través de noventa piezas y revisa tres núcleos de la obra del artista queer: el amor hacia su madre y ciertas figuras femeninas, la producción de fotomontajes con el mito de Sansón y Dalila y la representación del cuerpo masculino.
Mireya Baglietto en el Recoleta

La primera sala del Centro, la Sala Histórica, presenta “Mireya Baglietto en el Recoleta”, un homenaje a la artista visual creadora del Arte Núbico. Baglietto (1936) —quien ha pasado en varias ocasiones por el CCR— es particularmente reconocida por la colección de obras que realizó entre los años 80 y 90, cuando comenzó a perseguir la sensación de “ingravidez virtual”.
“Un día me levanté y me dije, yo tengo que sacar la gravedad”, recordó durante la inauguración la artista. Siguiendo esa idea “sabiendo lo que quería, pero no sabiendo lo que quería”, nació “La Nube 4, tu espejo del universo” (1988); una nube confeccionada con retazos de telas que colgaba del techo y que debía ser observada a través de unos espejos, para abstraerse de la realidad.
El CCR recrea tan solo una pequeña parte de lo que fue aquella instalación que llegó a ocupar 700m² en su anterior paso por el Centro, a la vez que celebra la historia de esta pionera del arte participativo.
“Temblor de archivo” de Laura Focarazzo

Envuelta en la penumbra, la sala 4 esconde “Temblor de archivo”. Esta exposición curada por Laura Focarazzo reúne trabajos de diferentes artistas que cuestionan la memoria a través de la imagen mediada. Seleccionada por la Convocatoria Anual del CCR 2026, cuenta con intervenciones de Mercedes Invernizzi Oviedo aka Mecha MIO, Mauro Movia (“Los otros”), Ana Villanueva (“Umbra”) y Sebastián Tedesco, Bruno Mesz y Fabio Doctorovich (“Si no comen no hay cohetes”).
A través de distintos archivos analógicos y digitales —como discursos políticos, videos caseros, grabaciones de manifestaciones o películas grabadas durante la última dictadura—, cada artista exploró diferentes formas de intervenir el material y entrecruzar las experiencias sensoriales para descontextualizar y recontextualizar el contenido, alterando su valor político.
“Cuando un lago se seca” de Belén Romero Gunset

Una performance en la sala 10 trae a discusión una cuestión ambiental. “Cuando un lago se seca” de la artista tucumana Belén Romero Gunset (1983) transporta a las personas a Chubut, a una inmensa zona desértica donde debería estar el lago Colhué Huapi pero hoy se encuentra completamente seco.
La exposición, con curaduría de Javier Villa, cuenta con dos ejes: mostrar lo perdido y lo que persevera. Por un lado, una gran pantalla en el medio de la sala reproduce un video-performance en el que Romero Gunset busca transmitir la inmensidad de la cuenca vacía, un solo río que tenía una superficie de aproximadamente cuatro veces la Ciudad de Buenos Aires y hoy es solo tierra árida. Por otro lado, una serie de cuadros pintados con crayón de cera por la artista retratan una colección de flores autóctonas que, a pesar de las condiciones austeras del entorno, perseveran y florecen allí donde se encontraba el Colhué Huapi: Uña de gato, Violeta patagónica, Amancay, Zapatito de dama, por nombrar algunas.
“Anahí en el jardín de humo negro” de Hernán César

Por último, la planta baja se llenó de color con un nuevo mural textil. Al terminar el recorrido por las salas 1 a 10, aparece “Anahí en el jardín de humo negro” de Hernán César, un mural de cuatro metros de alto tejido sobre malla de PVC que recuerda la leyenda de la flor del ceibo. Al ser tejido con lana acrílica, el mural ha sabido existir a la intemperie, siendo exhibido cuatro meses en el Museo de Arte Popular José Hernández.
Anahí, la protagonista del trágico mito guaraní, le da el nombre a esta obra que entrelaza ceibos con mburucuyás, flores pasionarias, sobre un fondo negro que recuerda al humo que ella tuvo que afrontar al ser quemada.
Las muestras se pueden visitar con entrada libre y gratuita para residentes y argentinos, de martes a viernes de 12 a 21 h, sábados, domingos y feriados de 11 a 21 h. Centro Cultural Recoleta, Junín 1930, CABA.
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