La excepcional contrabajista Linda May Han Oh se presentó anoche en Bebop Club, en la primera de las dos jornadas que continuará esta noche con dos funciones más (20 y 22.30 hs.), en las cuales el público local tiene la oportunidad de comprobar en un formato cercano e íntimo por qué es una de las artistas de jazz contemporáneo más reconocidas.
Acompañada por un destacado cuarteto integrado por el cubano Fabián Almazán en piano, Greg Ward en saxo y Mark Whitfield Jr. en batería, Linda ofreció un repertorio que recorrió composiciones originales y material de sus trabajos más recientes.
Obras como «A Capella» y «Strange Heavens» se llamaron la atención de una audiencia que no dejaba de sorprenderse por la calidad interpretativa y los riesgos creativos asumidos por el cuarteto, destacándose Almazán con pedales y efectos desde el piano para aportar sonidos modernos y vanguardistas.
Bajo la idea de ampliar los límites expresivos del jazz del siglo XXI, Han Oh incorpora su preciosa voz para jugar con armonías orientales, o se calza el bajo eléctrico para darle mayor dinámica y fuerza a la segunda parte del set. La entretenida «Yoda» fue una muestra clara de todo el potencial que puede desprenderse de su propuesta.
Con un español fluido y mucha simpatía para lograr complicidad y cercanía con el público, el paso de Linda por Buenos Aires como solista (ya había estado aquí como parte del grupo de Pat Metheny) le permitió desplegar todo su potencial como líder, compositora y arregladora.
Nacida en Malasia (de familia china) hace 41 años y criada en Australia, Linda May Han Oh vive desde 2008 en Nueva York, donde se ha consolidado como una de las principales nuevas voces del jazz mundial. Un talento sin estridencias que fluye naturalmente desde su contrabajo y que combina sofisticación interpretativa, riqueza tímbrica e influencias provenientes de distintas tradiciones musicales que dan forma a su particular mirada sobre el jazz.
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