Hacía diez ediciones que no había un nuevo campeón en un torneo de Grand Slam. Entonces, Jannik Sinner en el Abierto de Australia 2024 fue el encargado de estrenar su vitrina con un trofeo de esta categoría. Más de dos años después, Alexander Zverev tomó el relevo para coronarse con su primer ‘major’ en Roland Garros.

El cabeza de serie No. 2 en París derrotó en la final a Flavio Cobolli, que también perseguía su primera corona a este nivel, por 6-1, 4-6, 6-4, 6-7(5), 6-1 en cuatro horas y 16 minutos. Era la cuarta oportunidad de Zverev para estrenar su palmarés en los Grand Slam, después de haber conquistado antes las Nitto ATP Finals en dos ocasiones, siete ATP Masters 1000 y una medalla de oro olímpica.

El alemán dejó atrás las dudas de tres finales perdidas con anterioridad. Había acariciado la gloria en el en el US Open 2020 (p. con Dominic Thiem), Roland Garros 2024 (p. con Carlos Alcaraz) y el Abierto de Australia 2025 (p. con Sinner). Se quedó a las puertas de tocar el cielo, sobre todo en Nueva York, donde dominó dos sets a cero, y en París, donde también fueron necesarias cinco mangas para decidir al campeón. Ahora, a sus 29 años, cambió su destino para siempre la tierra batida francesa, uniendo su nombre a los más grandes de la historia de este deporte.

Zverev logró probar las mieles que sólo unos pocos privilegiados en activo han probado. Y es que aún en activo en el ATP Tour tan sólo seis jugadores cuentan con un Grand Slam en su vitrina: Novak Djokovic (24), Alcaraz (7), Sinner (4), Stan Wawrinka (3), Marin Cilic (1) y Daniil Medvedev (1). Ahora, el alemán puede presumir de ser el séptimo.


Descubre más desde Photosniper

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.