Un tesoro genético inesperado apareció en el remoto territorio del Yukón, en Canadá: heces congeladas de ardilla que contienen ADN de animales de la Edad del Hielo, incluidos mamuts lanudos extintos.
El hallazgo, publicado recientemente en la revista Nature, ofrece no solo una mirada a la variada dieta de las ardillas, sino que también ofrece un vistazo a cómo cambió la vida en la Tierra a lo largo de los milenios.
El material genético tiene entre 3.000 y 700.000 años de antigüedad y fue encontrado durante operaciones mineras de oro al interior de madrigueras selladas bajo el permafrost.
Las heces halladas se denominan coprolitos, es decir, excrementos fosilizados. Extraer ADN de este tipo de material es poco habitual, pero el comportamiento excavador de las ardillas terrestres —del género Urocitellus— y el clima gélido hacen que sus desechos se conserven de forma excepcional.
Tyler Murchie, autor principal e investigador de paleogenómica en la Universidad McMaster de Canadá, lo explica así: las ardillas pasan unos cuatro meses activas al año y el resto en hibernación sin comer. Al despertar, «tienen que salir y comer todo lo que puedan encontrar«.
Esa voracidad las convierte en recolectoras; llenan sus madrigueras con nueces, semillas, hojas, huesos, pelaje y cualquier otro material disponible, incluidos restos de megafauna como mamuts, bisontes y grandes felinos. Con el tiempo, el permafrost selló sus cámaras subterráneas, creando cápsulas del tiempo perfectamente conservadas.
Los «Zombis del Pleistoceno»

Los científicos solo esperaban estudiar el microbioma de las ardillas antes de toparse con una «biodiversidad de organismos realmente sorprendente», según Murchie.
Mikkel Pedersen, paleoecólogo molecular de la Universidad de Copenhague que participó en la revisión del estudio, declara a Nature News: «Te puedes imaginar a estas ardillas saliendo de debajo de la tierra y empezando a devorar los cadáveres que yacen en el entorno. Son zombis del Pleistoceno«.
Las ardillas actuales son, de hecho, más omnívoras de lo que su imagen sugiere. Se sabe que consumen animales atropellados, restos de su propia especie e incluso, según registros documentados en California, cazan y matan a otros mamíferos.
Fuente: DW
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