El pasado jueves se inauguró en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), la muestra «El árbol de la vida y la abundancia», del artista colombiano Abel Rodríguez / Mogaje Guihu (1941–2025), una de las figuras más relevantes del arte contemporáneo latinoamericano y uno de los primeros artistas indígenas en ingresar al circuito internacional.

La exposición reúne una amplia selección de obras en torno a la idea del Árbol de la Abundancia, una imagen presente en las cosmogonías de numerosos pueblos indígenas: el árbol primordial del que brotaron todos los frutos existentes y que un hacha derriba, dispersando las semillas por el mundo.

Es así como las dos salas dedicadas en el nivel 1 del museo porteño se llenan de vida, de un color verde dominante en toda la obra del autor, con simpáticas criaturas, vegetación y fauna. Con sus trazos naif, el artista que adoptó el nombre aborigen de Mogaje Guihu nos lleva hacia lo profundo del Amazonas para dejar testimonio visual de su propia vida e historia personal.

Nacido a orillas del río Cahuinarí, en la Amazonia colombiana, Rodríguez —cuyo nombre indígena, Mogaje Guihu, significa «pluma de gavilán resplandeciente»— fue uno de los últimos miembros de la etnia nonuya, cruelmente diezmada durante el «holocausto del caucho», ocurrido en la región entre fines del siglo XIX y comienzos del XX. Criado por la familia de su madre, fue formado desde la infancia como “sabedor”: alguien capaz de reconocer y nombrar todas las plantas de la selva, sus usos prácticos y simbólicos, junto a la trama de relaciones que tejen con los animales, las personas y el territorio. 

Rodríguez comenzó a dibujar alrededor de los 40 años, volcando en imágenes los saberes de las lenguas indígenas que no eran traducibles al castellano. A lo largo de tres décadas produjo cerca de quinientas obras —en acuarela, témpera, tinta y acrílico— que reconstruyen de memoria la selva amazónica, árbol por árbol y hoja por hoja.

En esos dibujos, la densidad del bosque aparece sin transformarse en una masa indiferenciada. Al contrario, constituye una variedad de verdes que solo el ojo formado en la selva puede reconocer. Cada una de sus obras está firmada con sus dos nombres, Mogaje Guihu y Abel Rodríguez, marcando una frontera entre dos mundos, pero también una posibilidad de convivencia armónica.

La muestra está prganizada por el Museu de Arte de São Paulo Assis Chateaubriand – MASP, y puede visitarse hasta el 23 de agosto.
Curaduría: Adriano Pedrosa, Director artístico, MASP; y Leandro Muniz, Curador asistente, MASP.
Visitas guiadas: Viernes a las 17:00, a partir del 22 de junio



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