El Buenos Aires Challenger mantendrá una costumbre: por sexta edición habrá un campeón argentino: Álex Barrena (240° del ranking ATP) y Facundo Mena (220°) definirán al nuevo integrante de la nómina de vencedores del trofeo que se entrega en el Racket Club.

El dato del decimotercer triunfo de Mena entre sus últimos 14 encuentros es la resiliencia que exhibió para dar vuelta un inicio adverso: el brasileño Pedro Boscardin Dias emergió con determinación y tomó una ventaja de 4-0. Sin embargo, una vez que logró anotarse en el marcador, el oriundo de Temperley cambió el chip y prácticamente cada game en disputa para llevarse la victoria por 7-5 y 6-0 en el estadio central del Racket Club y sellar su tercera aparición seguida en finales de Challenger.

“El quiebre fue desde lo mental, el partido había arrancado muy distinto a cómo lo había planeado y había mucho viento. Tuve que trabajarlo hasta poder darlo vuelta. No estaba conectado ni sentía la tensión corporal y eso me complicaba mucho; cuando gané el primer game le dije a mi padrino que si sacaba dos por sets, firmaba (risas). Pero me liberé desde ahí, pude mantenerme sólido”, analizó Mena, previo a agregar sobre la final de este domingo que “es uno de los partidos más importantes de mi carrera por el lugar y jugar con mi gente. Estar viviendo después de los 32 años todo lo que estoy viviendo es hermoso, me estoy dando la oportunidad de disfrutar en un gran nivel”.

“Trato de ser paciente, jugar punto a punto y estar concentrado de manera constante. He ganado torneos en Argentina, así que me potencia de cara a este domingo. Llego muy preparado. Les agradezco a mi familia y a mis amigos por dejar cosas de lado para venir a verme. Disfruto mucho la mayoría de las veces que juego, es algo que me caracteriza”, remarcó Barrena en conferencia de prensa luego de quebrar la prolongada racha de 26 victorias consecutivas que acumulaba el uruguayo Joaquín Aguilar Cardozo (384°), proveniente de la clasificación y verdugo posterior de Francisco Comesaña, máximo preclasificado.

El bonaerense de 23 años se repuso a un inicio lento y capitalizó cuatro de las siete chances de quiebre generadas para imponerse por 6-4 y 6-3. “Estoy tranquilo, la prepararé igual que el año pasado. Tampoco me faltó tanto, tuve punto para set en el primero. No deja de ser un partido de tenis, no pasa nada por más que gane o pierda”, remarcó sobre la final, que será la primera que disputará justamente desde aquella derrota con Román Burruchaga hace un año en el Racket Club.

Si derrota a Mena, sumará su tercera coronación a nivel de Challenger y la primera desde Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) en junio de 2025.


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