La Real Academia de las Ciencias Sueca comenzó a anunciar esta semana los primeros galardonados del año de los Premios Nobel 2026.
El de Química es para el francés Henri B. Kagan y el japonés Kenso Soai “por el descubrimiento de los efectos no lineales y la autocatálisis en la síntesis orgánica asimétrica”, que permite a los científicos impulsar reacciones que conducen a la homoquiralidad.
Por su parte, el de Física fue otorgado al belga Francis Halzen por el descubrimiento de neutrinos de alta energía, unas partículas subatómicas procedentes de fuera de nuestra galaxia.
Nuevas herramientas para la química aplicada
Los descubrimientos de Kagan y Soai han sido decisivos para los químicos que diseñan reacciones para la fabricación de sustancias destinadas a interactuar con seres vivos, como productos farmacéuticos, aromas, fragancias, productos químicos agrícolas y también nuevos materiales.
Han contribuido a resolver uno de los mayores misterios de la disciplina: cómo se puede crear la homoquiralidad, como la que se encuentra en todos los seres vivos, es decir, han logrado que la química opte por una imagen especular.
Algunas moléculas, como los aminoácidos, existen en dos variantes que son imágenes especulares entre sí, no obstante, los organismos vivos solo contienen una de estas imágenes especulares, señaló la Real Academia en su fallo.
Durante mucho tiempo, el origen de este tipo de asimetría química, es decir, el cómo podía surgir la homoquiralidad, fue un misterio para los químicos, y Kagan y Soai descubrieron la solución a este enigma.
Mensajeros fantasmales procedentes del espacio
Poe su parte, el belga Halzen (de 82 años) fue recompensado “por sus contribuciones decisivas al Observatorio de Neutrinos IceCube y al descubrimiento de neutrinos de alta energía de origen astrofísico», informó el comité Nobel, reunido en Estocolmo.
“El premio de este año trata sobre mensajeros fantasmales procedentes del espacio», declaró Ellen Moons, secretaria general de la Real Academia Sueca de Ciencias, en una rueda de prensa.
“Este Premio Nobel tiene que ver con un cubo de hielo gigante situado en el Polo Sur de nuestro planeta. El cubo de hielo permite la detección de neutrinos”, explicó a los periodistas la profesora Eva Olsson, miembro del Comité Nobel de Física.
Gracias a este observatorio, los investigadores pueden “captar neutrinos, partículas subatómicas raras, de procesos extremadamente ricos en energía en el universo lejano”.
Cómo continúa la semana de premiaciones
Estos dos galardones se suman al de Medicina otorgado el lunes al estadounidense Karl Deisseroth y a los alemanes Peter Hegemann y Georg Nage por su trabajo en el campo de la optogenética, que consiste en controlar las señales nerviosas mediante la luz.
El jueves se conocerá el de Literatura, con la argentina Samanta Schweblin como una de las candidatas. El más esperado, el Nobel de la Paz, llegará el viernes.
El premio de Economía cerrará la temporada de los Nobel el 12 de octubre.
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