Con todos sus integrantes históricos, una puesta visual soberbia y un repertorio que abarca cuatro décadas como estandarte y pioneros del power metal, Helloween se presentaron este domingo en el Movistar Arena como parte de su gira mundial de 40º aniversario.

Los alemanes desembarcaron en Buenos Aires con su imponente alineación conocida como Pumpkins United, con los cantantes Michael Kiske y Andi Deris compartiendo el liderazgo y protagonismo.

La forma del monstruo se completa con tres guitarras –Michael Weikath, Kai Hansen y Sascha Gerstner descargando toda su artillería de riffs y solos–; Markus Grosskopf en bajo; y Dani Löble sacudiendo la batería con una precisión devastadora.

A lo largo de dos horas, Helloween llevó a sus fans por un espectacular viaje a través de los himnos más emblemáticos de su extensa discografía.

Con «March of Time» los siete fantásticos no se guardan nada: Kiske y Deris en un potente dueto de voces a los que se suma Kai Hansen tomando la delantera con el primer gran solo de la noche, en un inicio de show que marca el rumbo para docena y media de temas que quedan por delante.

Continúa a todo galope «The King for a Thousand Years”; y con «Future World» toma forma definitiva la hidra de tres cabezas al sumarse Hansen también como vocalista, rol que cumplió en los inicios de la banda.

La puesta en escena acompaña visualmente los distintos momentos de esta historia, mientras que a Andi Deris le toca hacer de anfitrión de la noche gracias a su excelente manejo del idioma español.

La lista de temas fluye narrativamente para contar cuatro décadas de la banda en sus diferentes etapas y estéticas. Es así como el viaje pega un salto de la oscuridad gótica hasta el  Japón retro futurista cuando suena el hit “This Is Tokyo”, otro de los momentos más esperados por los fans.

El estadio cubierto de Villa Crespo se prende fuego con “We Burn”, sostenida por la demoledora tarea de Löble en batería, mientras que “Twilight of the Gods” es la oportunidad para que Michael Kiske saque a relucir toda su potencia y rango vocal.

Pero es la combinación de las voces de Kiske y Deris lo que sostiene esta nueva etapa de la banda, al interpretar los clásicos con una química contagiosa y sin egos de por medio. Y, por supuesto, también hubo espacio para los momentos más rápidos y energéticos de la noche, liderado por Kai Hansen, que nos transportó directamente a los primeros años de la banda.

Hansen vuelve a tomar el micrófono en “Ride the Sky”, mientras un tifón de riffs a tres guitarras inundan el Movistar Arena. A continuación, en la balada “Into the Sun” se luce el trabajo en equipo de las tres guitarras, repartiendo solos y protagonismo.

Hey Lord” cantada por Deris, y “Universe” por Kiske, les dan el espacio para que cada uno pueda desplegar su rango vocal completo. Con “Hell was made in Heaven” es el turno de Markus Grosskopf  para pasar al frente con su bajo y liderar el tema de su autoría.

Andi Deris va ganando confianza en su fluidez con el idioma local y anuncia “la calma antes de la tormenta, señoras y señores”; para introducir un set acústico junto a Kiske. Las luces se apagan, quedan solo ellos sentados frente a la audiencia, y Michael sorprende a todos con “Let it be” de los Beatles, en sus palabras, “posiblemente la mejor canción jamás escrita”.

El público argentino no pierde la oportunidad de hacer lo que mejor sabe: convertir lo que sea en un cantito de aliento. Es así que redoblan la apuesta coreando “Helloween Helloween” sobre la icónica melodía de Lennon y McCartney, para arrancarles una sonrisa de sorpresa a los alemanes en el momento más auténtico de la noche.

Entonces sí, pilas recargadas para la recta final con la energía de “In the Middle of a Heartbeat” “A Tale That Wasn’t Right”, “A Little is a Little too much”, “Heavy metal is the Law”; y cerrar el set con el buque insignia “Halloween”.

Breve pausa y los bises abren con el medley “Invitation / Eagly Fly Free”; seguido por “Power”.

La despedida con “Dr Stein” le dio un cierre épico a un show que fue un mar de luces, puños en alto y voces coreando los himnos que dieron forma al power metal. Una noche de celebración para todos los fans que se reunieron para rendir tributo a un legado lleno de historia y con un presente que tiene a Helloween en su mejor versión.


Descubre más desde Photosniper

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.